Buscando evitar no sólo la contaminación visual y el poder destacar de la competencia, sino que también ofrecer una forma nueva de publicidad que de paso evite saturar los edificios, en Japón se usó un código QR encima de la fachada del edificio. Al leer el código QR con un dispositivo móvil se va a un sitio que incluye información a la fecha de la tienda.